Oratorio San Felipe Neri de Alcalá de Henares
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Homilías


 

 

1Juan 1,5-2,2La sangre de Jesús nos limpia los pecados

 

Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra.

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Salmo responsorial: 123

Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, / cuando nos asaltaban los hombres, / nos habrían tragado vivos: / tanto ardía su ira contra nosotros. R.

Nos habrían arrollado las aguas, / llegándonos el torrente hasta el cuello; / nos habrían llegado hasta el cuello / las aguas espumantes. R.

La trampa se rompió, y escapamos. / Nuestro auxilio es el nombre del Señor, / que hizo el cielo y la tierra. R.

Mateo 2,13-18

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven".

 

HOMILÍA SANTOS INOCENTES 28-12-2010

Os comento un poco las cosas que yo he podido rezar y que a mí me ayudan y que también supongo que os ayudaran. Pero vosotros luego pedirle al Espíritu Santo que os ilumine también. Atended. Fijaos, que lo único que dice y hace, verdad, la gente está muy metida en las fiestas de la Navidad. Salen de la navidad y ya están pendientes de la Noche Vieja y luego de reyes y hay como cierto ambiente de fiesta y de alegría. También hay a personas que estas fiestas no les gustan porque se han muerto los suyos, todavía su mentalidad no ha sido iluminada por la Palabra de Dios hecha carne que es la Luz que ha venido al mundo para iluminarlos. Pero hay cierto ambiente de fiesta y en cambio la Iglesia es la única que nos pone… la Iglesia, Dios, Dios, su Iglesia por medio de su esposa, nos pone siempre en la Verdad. Celebramos la Navidad, el martirio de San Esteban, acordaos nos pone de rojo. Ayer San Juan, murió confesor, no murió de martirio pero sí que murió de viejo y de todas las cosas que le hicieron. Hoy el martirio de los Santos Inocentes. Es como si en el camino de la Navidad se tiñera de rojo, de sangre. Lo que siempre se nos ha dicho: “No hay redención sin derramamiento de sangre, o sea, no hay Cielo sin Sacrificio, no hay Paraíso y Vida Eterna sin holocausto”. El holocausto es la consumación de todo lo que soy y de lo que tengo. Fijaos, en este caminar San Juan nos sale al… Dios nos sale al encuentro por boca, por medio de la carta del Apóstol San Juan y nos dice que en este caminar hay dos formas de hacerlo, es así de sencillo, así de sencillito y así de clarito. Hay dos formas de caminar. Atendiendo a lo que Dios es, a lo que Jesús nos ha revelado que es Dios. Dios es Luz sin oscuridad ninguna. Dios es Luz y Verdad absoluta. Hay dos formas de caminar hacia el Cielo, hacia la Vida Eterna, hacia nuestro origen y hacia nuestro destino ¿cómo? Caminar en la Luz y caminar en la oscuridad. ¿Cómo se camina en la Luz? Muy clarito. Uno camina en la Luz cuando cumple la voluntad de Dios, cuando hace la Voluntad de Dios y no peca. Pero el mismo San Juan dice: Todos tenemos una experiencia, todos tenemos… a ver, cómo os lo explicaría yo. Pues esa inclinación al mal esa concupiscencia fijaos, es que si uno pudiera echar una mirada hacia dentro de uno mismo, si uno pudiera mirar a la cara del Alma, vería que es una cosa preciosa que escapa a nada de lo que hay creado, porque es lo Divino, lo más de Dios que hay en nosotros pero que tiene como una herida, como una herida abierta siempre, va cerrando pero se vuelve a abrir. Una herida siempre sangrante, una herida… eso es el pecado, la herida que nos ha dejado el pecado original. Que sí, que ya no nos mata eternamente si no queremos, pero que está continuamente sanando, volcando en ella, pues, aquellas medicinas que el Señor nos ha dejado que son la Sangre de Cristo y la Palabra de Dios, el Evangelio, a Jesús por todos los lados. Pues, San Juan que tiene esa experiencia, dice que todos estamos heridos por el pecado, pero si tenemos la desgracia de pecar, de caer en el pecado hay que hacer una cosa, confesarlo, ser humilde, he pecado, soy un pecador. Y eso confesarlo sin angustias, sin miedos. Hay personas que aparentemente son perfectísimas y no te cometen un pecado así objetivamente hablando, pero es que tienen el Alma podrida porque les falta caridad, porque escrito está: “Ya puedes dar todo el dinero a los pobres y atender a todos los pobres y entregarte tú y gastarte tú y todos los ayunos habidos y por haber y estar el primero en Misa y ser de lo más recto. ¡Si no tienes Caridad no tienes nada! Pues dice San Juan, dice Dios, hay dos caminos para llegar a Mí, haciendo Mí voluntad, viviendo en la Luz y en la Verdad, o sea, no pecando porque Yo no peco, pero si tienes la desgracia de caer en pecado, acércate a Mí con el corazón contrito y humillado y dí: soy un pecador Señor, sin angustias, sin traumas, si… no sé cual es la palabra, sin grandes desequilibrios psicológicos. Te acercas a Mí con la confianza de que cerca de Mí hay uno que aboga continuamente por ti y ese es Jesucristo. Pues hay una forma de caminar hacia el Cielo que es esta, en la Luz, viviendo en la Luz y en la Verdad. En la Luz, pues el Señor me ha iluminado. Fijaos, que poco valor damos a la Luz, pero si aquí no hubiera luz yo no distinguiría ni mi mano, aunque tuviera mi mano aquí delante no sabría donde está. Es la luz la que da calor, la que da belleza, la que da posibilidad, es la que me ayuda a amar, porque si está aquí yo sé donde están aquellos a los que amo y tengo que ir a servirles también, para que en mi vida halla algo de mérito y que Dios pueda alabar y sentirse Dios orgulloso. Pues dice el Señor, caminad en la Luz haciendo lo que a Mí me agrada, o sea, no pecando y en la Verdad. Si tienes la desgracia de pecar, confiésalo humildemente. Porque si me dices yo no peco, yo todo lo hago bien, todo es para evitar esto, para evitar lo otro… me estás haciendo a Mí un mentiroso. Pues, confiesa lo que hay sin angustias, sin miedo, porque delante de ti sentado a Mí derecha está Jesucristo. Y hay otra forma de caminar y de vivir y es la oscuridad, no teniendo en cuenta para nada Mí voluntad, que a los justos como a San José interiormente la escuchan, pero a los que no somos tan justos para eso tenemos la Palabra escrita que nos ha dejado. Pues, hay otra forma que son, lo que conociendo mi voluntad no la quieren cumplir. Son aquellos que viven entregados a sus pasiones, son aquellos que se dejan llevar por las envidias, aquellos que se dejan traer y llevar por las murmuraciones, aquellos que se dejan traer y llevar por sus egoísmos y por lo que les apetece y por lo que ellos consideran que es lo mejor y no necesitan que nadie los guíe, ni Dios ni mucho menos aquellos que les hablan en el nombre de Dios. Esos viven en la oscuridad y esos terminaran cayendo en el hoyo, porque si no ven, no saben donde poner los pies. Atendiendo a esto, lo que nos viene a decir ahí, cogemos el Evangelio y te encuentras al que camina en la Verdad y en la Luz, que es San José. Fijaos las facilidades que San José le ofrece a Dios. San José sufre sus cosas, San José sufrió las sospechas… sospechó de su mujer, de su esposa la Virgen Santísima y lo sufrió y lo sospechó, pero todo eso en su interior. El Señor le habla y se acabó. Ya no hay más.  San José es el modelo de aquellos que viven deseando caminar en la Luz y vivir en la Verdad y están atentos a la Voluntad de Dios. Y en cuanto la conocen, despreocúpate, que la disponibilidad es absoluta. Halla va, se le aparece de noche, ¿a qué hora?  Pues no lo sé, dice que de noche, a lo mejor fue a la una, recién acostado y cansado: levántate, toma al niño , porque lo importante es el niño, no lo sois tú ni la madre. Toma al niño y a la madre y vete a Egipto. Y lo hace. San José camina en la Luz y en la Verdad. No le pone ninguna dificultad a Dios para que Dios lleve a acabo su obra que es la redención nuestra ¿Cuántas…? Fijaos, una de las cosas que más hace sufrir, sobre todo en la vida religiosa, sobre todo a los padres y a las madres, pero sobre todo en la vida religiosa, que la vida parece que la tenemos un poco más regulada según nuestros horarios y nuestras cosas y uno se acostumbre enseguida a eso. El hombre propone, pero luego viene Dios diciendo: Yo soy el que soy y Yo soy el que dispongo. Y es que como tú tienes tus planes y tus cosas, resulta que viene Dios que te habla por boca de aquél que puede hacerlo y tiene autoridad y te manda hacer otra cosa. ¡Con qué mala cara recibimos a veces esas disposiciones de Dios! ¡Qué poco disponibles estamos para Dios cuando Dios nos sale al encuentro y nos manda hacer otra cosa! Yo tengo ya mis planes, pues yo tengo que estudiar a estas horas, pues yo tengo que hacer la comida, aquí yo no sé yo no sé cuanto. Y viene la Madre y le dice a Sor Josefa, que es la cocinera, pues ¿Por qué no subes a atender a Sor Trinidad? Y tiene dos posibilidades: o dejarlo todo, dejar a Cristo que lo atiende haciendo la comida para las otras, que las otras no pueden por lo que sea y la Madre lo dispone así e ir corriendo a atender a Cristo en la persona de Sor Trinidad, que es la mayor y la que está un poco más impedida. Y lo puede hacer corriendo y con una sonrisa, diciendo como dice aquél que se murió, el Beato este de la once, o de muy mal atalante o muy mal carácter. Y eso más tarde o más pronto sale. Pues eso en San José no lo hay. San José conoce la voluntad de Dios y allá que se mata el hombre por hacerla. Toma al Niño y a su Madre y vete corriendo y quédate allí hasta que Yo te avise. Allí se quedó, yo no se si fueron doce años los que se quedó allí, un montón de tiempo. San José es el que vive en la Verdad y en la Luz, totalmente disponible. El que no pone nunca ninguna dificultad a la obra de Dios, por eso es el Santo tan grande que es. Y tenéis la antítesis y tenéis el contrario. Ahí tenéis a Herodes, que sabe cual es la voluntad de Dios ¿Cuál es la voluntad? ¿Se lo ha dicho alguien? No, no. Porque está tan dominado por todas sus pasiones que no puede escuchar a Dios, porque no se escucha más que a sí mismo.- Pero Dios no deja de amarlo y de hablarle y él sabe que Dios lo ha dicho y escrito está, porque los Magos se han presentado en su casa y le dicen: Oye, que hemos visto una estrella que nos indica que ha nacido el Mesías… ¿Dónde es? Y pregunta a los suyos ¿Dónde tiene que nacer? En Belén. Herodes sabe que Jesús, que Dios, el Mesías, si tiene que nacer ha nacido en Belén. Y sabe lo que es el Mesías y eso. Pero no camina en la Luz y en la Verdad. El es un ladrón, es un ladrón. ¿sabéis lo que hace el ladrón? Aprovecharse de lo que no es suyo. ¿Tiene algo Herodes que no le haya sido dado? ¿Os acordáis cuando Jesús se presenta, cuando llevan a Jesús frente a Pilatos, que le han pegado a Jesús? Y que Jesús no le contesta ¿Y tú no me hablas a mí, tú no sabes que tengo tú vida en mis manos? Tú no tendrías nada, ningún poder sobre Mí, Pilatos, si no se te hubiera dado de lo alto. O sea, el cargo que ocupa Pilatos, la autoridad que tiene Pilatos sobre toda Judea y sobre Jesús como Judío, le ha sido dada por Dios. El Reino que tiene Herodes, el poder que tiene Herodes le ha sido dado por Dios para que haga el bien ¿Pero, qué es lo que hace Herodes? Es un ladrón, es un sucio ladrón. Se queda con todo aquello que es de Dios y ha hecho un mal uso, incluso va contra la Voluntad de Dios. Ese camina en la oscuridad. Y fijaos a donde nos lleva la oscuridad, la barbaridad, la aberración, vivir lejos de Dios nos pone en situaciones tan terribles como lo es esta, todos los niños y para que no se me escape porque no sé en concreto cuando ha nacido, un año, un mes, un día, todos los niños de dos años para abajo, matadlos a todos. Y los mata a todos. Pues fijaos lo que es vivir , el Señor dice hacia mí podéis caminar de dos maneras: en la Luz y en la Verdad, que uno vive en Paz. Ya sabéis el camino, que Yo te lo he dicho, camina por aquí, ya se Yo que eres débil, ya sé Yo que hay obstáculos, ya sé Yo que vas a caer, no te angusties, no te desesperes, no te desanimes, Yo estoy contigo porque Mi Hijo ha pagado por ti y le debo tanto a Mi Hijo que no voy a negarte a Ti nada. Porque Él todo lo que ha hecho lo ha hecho por ti. O sea, que ánimo. Y hay otra forma de caminar de espaldas a éste Dios que me quiere y que me manifiesta su voluntad, o sea, que me ilumina la vida y que me enseña a caminar en la Verdad y es cuando uno vive muy pegado de sí mismo muy… no hay nadie mejor que yo, yo soy el mejor, yo soy el más santo y no tolero ni soporto que nadie me lleve la contraria. Hay montones de almas así. Y entre nosotros… así. Hay almas que no viven, que no maduran parece que no son felices si no están viendo los defectos de los demás y aireándolos y poniéndolos al dominio público y alegrándose de cuando en los demás se ven sus debilidades, sus pecados y caen. Esos no viven en la Luz, por muy curas y muy monjas o una familia muy santa, muy santa, muy santa. Pues hay dos formas. Mirad a ver que camino es en el que nosotros andamos y todavía estamos a tiempo, todavía estamos a tiempo y si sois un poquito listos y miráis un camino y otro, lo que salva es la obediencia, es la obediencia. José obedece, Herodes no, aquí a la Palabra a la Palabra que se ha hecho carne, que nos ha dicho la verdad y nos ha iluminado la vida, la obediencia que luego en cada vida se concreta de mil y una maneras. Yo obedezco y obedezco, tú no obedeces, tú te obedeces a ti mismo y haces lo que te da la gana, si no obedeces a la Superiora, si no obedeces a la Abadesa, a la Abadesa, sin rechistar y a la primera y encima con alegría. Bueno me habéis entendido, verdad. Pues pidámosle al Señor la gracia de caminar por este camino nuevo, eterno, esta vía  sacra que decía Isaías, que Él nos ha abierto para que lleguemos al Cielo. Venga ánimo. {jcomments on}