Oratorio San Felipe Neri de Alcalá de Henares
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Homilías


 

Números 6,22-27

 

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

El Señor habló a Moisés: "Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz". Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré."

Salmo responsorial: 66

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, / ilumine su rostro sobre nosotros; / conozca la tierra tus caminos, / todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones, / porque riges el mundo con justicia, / riges los pueblos con rectitud / y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos, / que todos los pueblos te alaben. / Que Dios nos bendiga; que le teman / hasta los confines del orbe. R.

 

Gálatas 4,4-7

 

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: "¡Abbá! (Padre)." Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Lucas 2,16-21

 

Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

 

SANTA MARIA MADRE DE DIOS 01/01/11

 

Bueno, pues ya sabéis, que os lo digo siempre todos los años, que nosotros el año, propiamente los cristianos, porque nosotros somos cristianos. Yo tengo que, y recalco mucho eso, que tenéis esa conciencia. A Parte de españoles y blancos que somos y hombres y mujeres, somos cristianos, discípulos de cristo crucificado. Somos hombres de Cristo que es lo que viene a decir cristiano. Bueno pues, yo os lo digo siempre aunque para nosotros el año empieza allá por Noviembre con el Adviento, no podemos negar lo que decía Jesús, estáis en el mundo aunque no sois del mundo. Estamos en el mundo y ayer celebrábamos la Noche Vieja, se acabó el año y mucha fiesta y muchas cosas. Y no podemos negar esas evidencias que están ahí, aunque para nosotros lo importante sean otras cosas. Fijaos, el año civil comenzó pues eso, ayer a las doce de la noche. Un año se ha ido, un año que se ha acabado, el dos mil diez no volverá jamás, no volverá jamás. Lo que no hicimos quedará si n hacer por toda la eternidad. Lo que hemos hecho quedará escrito en el Libro de la Vida como dice el Libro de la Apocalipsis para siempre, y algún día ese libro se abrirá delante de Dios. Pero ese año pasó. Pero somos hombres, somos cristianos. Hay que mirar las cosas, se fue. Y uno tiene que mirarlas, pues si soy cristiano en relación con Cristo. ¿Cuántas gracias de Dios?. Primero la de la vida, estamos vivos. Lo leía también estos días atrás, mueren no se si setenta millones de personas cada cierto tiempo o una cosa así. Pues mirad, en relación con el año pasado, gracias a Dios, estamos vivos, estamos vivos, vivimos. Vivimos ¿Para qué?  Pues como decía el Evangelio del Niño Jesús: Iba creciendo en gracia y sabiduría. Estamos vivos, Dios nos da una oportunidad nada más ¿Para qué? Para crecer en conocimiento de Dios, conocer más a Dios y amar más a Dios. Estamos vivos pero ¿Cuántas inspiraciones de Dios? ¿Cuántas cosas buenas hemos oído? ¿Cuántas oportunidades se nos han ofrecido? Es verdad que ha habido dolor, a alguno se nos ha muerto algún familiar, alguna persona querida. Pero nosotros, repito y recalco que soy hombre, somos cristianos y vivimos de la fe. Y a nosotros la fe y a nosotros los Santos que van por delante de nosotros nos han dicho... morir, hemos de morir porque nuestra vida no es esta es el Cielo, hemos de ir al Cielo, hemos de encontrarnos con Dios, es nuestro Padre. Y cuándo morimos. Pues fijaos, lo han dicho todos los Santos y a nosotros todavía no nos entra en la cabeza. Ni lo vemos en nosotros ni nos gusta mirarlo en nosotros. Según nos han enseñado los Santos uno muere cuando Dios ha predestinado el momento, porque es el mejor momento para nosotros. Fijaos, el demonio se empeña como... en convencernos de qué, pues de que Dios es malo. Fíjate este se ha muerto en una moto y este se ha muerto ya y tenía ochenta años pero, quería vivir otros ochenta. Nunca nadie está dispuesto para irse al Cielo, para irse a vivir eternamente. Nunca, ni jóvenes ni mayores... lo cierto es que nos vamos. Pues bien, los Santos nos han dicho que ¿Cuándo nos vamos? Cuando Dios encuentre el momento más oportuno en mi vida. Pues este se murió pues... de un infarto, que malo es Dios, ¡No! Que bueno es Dios. Ese era el momento más privilegiado para irse al Cielo, porque es el  momento que a Dios se le ofrecía para salvarlo.  O sea, que Dios no es esa imagen... como eres malo te vas a ir al infierno, no, no. Dios busca el momento apropiado, la circunstancia idónea y dice: Ahora es cuando puede entrar en el Cielo, ahora es cuando me lo llevo. Pues es verdad que habrá habido dolores pero ¿Cuántas cosas buenas este año, derramadas todas por Dios? Que tengo a mis hijos al lado, que tengo una mujer buena, que he tenido salud, que el trabajo no lo he perdido, que Dios me ha salido al encuentro, que vengo a Misa y he atendido, que he luchado por ser un poco más bueno, que he perdonado aquélla ofensa después de tantos años. Cuántas cosas buenas y taimen cuántos pecados. Uno mira para atrás y cuantos pecados, cuánto orgullo, cuantos pecados solo de pensamiento, cuantos pecados de omisión, cuantas cosas buenas podía haber hecho y no he hecho. Pues eso ya para allá, es un año que ha pasado, lo que no hemos hecho, repito, quedará sin hacer y lo que hemos hecho quedará escrito para siempre, lo bueno y lo malo. Pero claro, dos mil diez, dos mil once, para adelante. Fijaos, es como un libro nuevo que se abre y está por escribir. Es una nueva oportunidad que Dios nos da. Trescientos sesenta y cinco días por delante, trescientos sesenta y cinco días para vivir con Dios, trescientos sesenta y cinco días para escuchar la voluntad de Dios y hacerla, trescientos sesenta y cinco días... y al final llegará el último, el treinta y uno de Diciembre de dos mil once. Y ojalá que este libro nuevo que se abre, en este capítulo nuevo las cosas hallan sido escritas como Dios manda, que no halla muchos borrones ni muchos tachones. Que no halla que romper muchas hojas. Y al final Dios nos concede el premio Nóbel, ahora que lo han dado tanto que nos de Dios a nosotros el premio Nóbel de la Vida Eterna. Pero pensar un poco en esto, en lo que se ha ido, en lo que ha terminado y lo que empieza por delante. Está por escribir, lo tengo que escribir yo y me remito a las lecturas. Hoy celebramos Santa maría Madre de Dios. Primera lectura del Libro de los Números, la bendición con la que Dios quería bendecir a los Judíos. Bendición que siempre recitaban los Sacerdotes y los Reyes, que eran ungidos. Una bendición que nombraba a Dios tres veces. Ahí los Santos veían ya la Revelación de Dios. Que Dios es un solo Dios, tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Que el Señor te bendiga, que el Señor te ilumine, te muestre su Rostro, que el Señor te conceda la Paz. Eso en todas las grandes fiestas y en la Fiesta del Año Nuevo Judío, el Sacerdote, el Sumo Sacerdote, después, en el Altar de los perfumes, de llevar los perfumes y las cosas, salía y bendecía así, Dios. La concepción de ellos, la idea de ellos de bendecir, no es como la nuestra. Estaban convencidos, tenían nuestra mentalidad de que Dios lo que dice lo hace. Bueno pues, fijaos, en este capítulo nuestro de nuestra vida, del Libro de nuestra vida que se abre, empieza Dios deseándonos y queriendo para nosotros lo mejor. Y no es, atended a esto, no es ni tener más trabajo, ni quitarnos los dolores, ni las penas, no. Dios no nos habla de eso. Dios sabe que lo mejor para nosotros es que conozcamos su Rostro, que lo veamos. Porque de verlo y ver que el Rostro de Dios es un Rostro de Padre que nos ama infinitamente, eso nos da la Paz. Jesucristo decía continuamente ¿Queréis estar en el Cielo? Sed como niños. Fijaos aquí, en esta asamblea, los que más tranquilos están porque no tienen problemas, porque están seguros del amor de sus padres, porque están, están tan tranquilos, tienen tanta Paz que ni el frío, que lo hace, a ellos les afecta, son estos miradlos. Unos se duermen, los otros están a sus cosas ¿Por qué? porque están confiados y abandonados en el cariño de sus padres. Jesús dice, Jesús decía: Si queréis entrar en los Cielos tendréis que ser como niños. Abandonados y confiados en Dios. Claro, pero uno se abandona y confía y ama a quien conoce. Por eso dice el Señor: El Señor te bendiga, el Señor ilumine su rostro, veas su cara, o sea, ver a Dios es ver la cara de un Dios que es Padre. No tiene más nombre que ese. Y eso nos dará la Paz. O sea, que en este año nuevo que está por escribir, Dios se mete hoy en nuestras vidas porque esa es nuestra fe y nos dice que Él quiere darte la Paz, la Paz esa de los niños. La paz de vivir tranquilo. Que las cosas de afuera no me afecten como les afectan a ellos. Si hay guerras, si sube la luz, si sube el pan o el butano. A estos les da igual ¿Por qué? Porque sus padres y sus madres velan por ellos. Pues Dios quiere que en este año que empieza y que tienes que escribir, empieces conociendo su rostro. Para hacer eso que lo quiere para nosotros y lo ha querido para todos ¿Qué es lo que ha hecho? Fijaos, se ha Encarnado, se ha hecho Hombre. Dice la segunda lectura: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, o sea, cuando Dios dijo, ahora, envió a su hijo, nacido de una Mujer. Aquí viene la gran protagonista de hoy. Sin Ella nosotros jamás habríamos conocido el Rostro de Dios. Sin Ella nosotros jamás habríamos podido llamar a Dios como solo lo hacemos los cristianos, Padre “Abba”. Sin Ella a nosotros jamás nadie, nos habría dicho que a pesar de los pesares Dios nos ama infinitamente. Pues dice San pablo: Cuando llegó el momento, cuando Dios dijo ahora quiero, envió a su Hijo, nacido de una Mujer. Es la única vez que san Pablo nombra a la Virgen María y la nombra Mujer. No dice la Santísima Virgen María, ni la Inmaculada, no, nacido de una Mujer, nacido bajo la Ley, nacido ¿para qué? para mostrarnos el Rostro de Dios. Dios tiene una Cara y Dios tiene un Rostro y tiene un Cuerpo ¿Quién es? Le dijo Jesús a Felipe antes de morir en la Cruz: Felipe quien me ha visto a Mí, ha visto al Padre, ha visto a Dios. O sea, que vosotros y yo en este año que empieza, que no sabremos donde tendremos que ir poniendo los pies, no sabemos lo que nos espera, hay Alguien que me ha mostrado su Rostro y que tiene poder de acompañarme durante todo el año. Y ese es Dios en la persona de Jesús. Y además quiere acompañarme no de cualquier manera, sino que quiere acompañarme como realmente lo que Él es, como Padre. O sea, yo tengo que tener conciencia de una cosa, lo mismo que os digo siempre, lo mismo que tengo conciencia de que soy un hombre y de que soy un tío y que me visto por los pies y no me lo tienen que recordar todos los días, tengo conciencia de que soy Hijo de Dios. Y dice San pablo y que sois Hijos de Dios ¿Sabéis por qué lo sé? Dice San Pablo, porque cuando rezáis, desde dentro el Espíritu santo os dice que llaméis a Dios, Padre, Papá, “Abba”. Pues esta relación paterno filial, Él es mi Padre y yo soy su Hijo, esta relación de compañía siempre está conmigo. Acordaos las profecías: La Virgen está en cinta y dará a luz un Hijo y se llamará Emmanuel, que significa Dios con nosotros. Esta relación de compañía estrecha, íntima de Dios conmigo, viene por medio de Ella. Y además hay que darle y ponerla en el sitio que la corresponde realmente. Decía San Atanasio: Atended a todas las palabras escritas, porque ninguna está en balde. Y acordaos de lo que dijo el Ángel: María, concebirás en tú vientre y darás a luz un Hijo y lo que nacerá de ti, será Hijo del Altísimo, se llamará Hijo de Dios. Lo que nacerá de Ti, no dijo en Ti, porque si hubiera dicho en Ti sería como nacemos nosotros. Algo de fuera, una semilla de fuera se deposita en ella y nacemos nosotros, no. Jesús no nació así, no vino de fuera, entro y se quedó. De Ella, de Ella. Lo que nacerá de Ti. Lo que nosotros hemos visto en esta relación estrecha e íntima, intimísima con Dios se lo debemos a Ella. Fijaos que lo que hoy celebra la Iglesia es un título. Ella es la Inmaculada Concepción, Ella es la Omnipotencia Suplicante. O sea, todo se le puede pedir a Ella porque todo lo alcanza de Dios. Ella es la Madre del Amor Hermoso. Ella es la Virgen del Perpetuo Socorro. Ella es la Virgen del Monte Carmelo. Ella es la milagrosa, porque se apareció allí en Rue Di Vac, en Paris. Ella... Pero el título más grande, el que Dios le ha dado, el más grande, porque en cierto modo es como decir: Yo me someto a Ella, es el de Madre. Hoy la Iglesia celebra Santa maría Madre de Dios. Todos los hijos de alguna manera, estamos sometidos a la madre, fijaos que digo a la madre y no al padre. Hay una relación estrecha entre nosotros y nuestra madre que no se rompe nunca, ni la muerte rompe eso, ni la muerte. Es verdad que nacemos y como que nos desvinculan de ella, nos cortan el cordón umbilical. Pero los Santos decían: pero queda otro cordón umbilical entre ella y nosotros que es de plata, ese no se corta nunca, ni con la muerte. No hace falta que a uno le enseñen, no hace falta que esté escrito que el pegar a una madre es una aberración. No hace falta que a uno le dejen escrito en un mandamiento que contestar a una madre o contrariar a una madre, que eso está mal, porque lo llevamos escrito. Hay algo que dice que, aunque yo con toda la razón le halla dado tres voces a mi madre, hay algo que dice: Eso no está bien. O sea, la madre es algo sagrado. A la madre estamos siempre de un modo o de otro sometidos. Pues eso es lo que hoy nosotros también celebramos, que Ella, la Esclava como dijo, no tengo ningún derecho, haz conmigo lo que quieras, porque los esclavos no tienen derechos, los esclavos siempre están atentos a la voluntad del amo para cumplir lo que les manden. La Esclava del señor es la Madre de Dios.  O sea, Jesús ha querido someterse a Ella. Jesús ha querido que Ella tenga sobre Él autoridad. Y fijaos, en este año no quiero olvidarme del Evangelio, que empieza, que habéis de escribir, que hemos de escribir, pues ahí tenéis lo del Evangelio. Jesús ha nacido. Fijaos, hace ya tiempo hicieron como un experimento allá en Nueva York, ya sabéis que los americanos están siempre haciendo de las suyas, cosas buenas y cosas también malas como todos, pero cosas buenas. Contrataron a un gran violonchelista de estos, de los países del este, uno de los mejores de esos del violín, con el mejor violín. Un Stradivarius que cuesta mucho. Y se lo llevaron a Nueva York y allí en este estadio tan grande, donde cantan tantos, allí se puso a dar un concierto. Había más de mil personas  escuchándole. Dicen que se volcaron a aplaudirlo y aplaudirlo, un éxito inmenso, le pagaron., Y luego le dijeron, ahora vas a hacer otra cosa. El mismo concierto lo vas a dar en el metro, en una boca de metro, no vistas así, vístete como se visten los pobres, que también te pagamos. El fue allí. El mismo concierto, las mismas canciones. Cuando terminó le preguntaron... y nadie me hacía caso, todos salían del metro, unos corriendo, más despacio otros. Solo se pararon dos mujeres un poquito y miraron. En las dos horas treinta dólares que serán treinta y cinco euros más o menos. ¿Y qué conclusión has sacado? La única conclusión que he sacado es que puede estar sucediendo lo más maravilloso del mundo entre nosotros y no nos damos cuenta. Quien entendía de música decía que aquél era el mejor violonchelista del mundo, el que mejor tocaba y tocaba las mejores piezas y el que entendía, el que tenía abierto el oído y abierto el corazón, entendía que aquello era lo mejor. Por eso aplaudían y pagaban por verlo. Pero los que estaban nada más que a sus trabajos, en sus cosas, en sus amoríos, en sus divorcios, en sus comidas, en sus cosas, podrían estar oyendo música de ángeles que no se enteraban. Eso es lo que puede pasarnos este año. Que ha pasado lo más maravilloso del mundo. Y es que Dios por puro amor, por ninguna otra razón, nadie le ha obligado, por puro Amor se ha hecho Hombre, de una Mujer, de la Virgen maría, para acompañarnos en este año, para estar con nosotros cuando nos toque reír, para estar con nosotros cuando nos toque llorar e iluminarnos con su Luz y su palabra esos momentos. Para estar con  nosotros si nos toca morir e irnos al Cielo, algún año tendrá que ser, porque a fin de cuentas todos hemos de morir. Pues lo más grande es que ha acontecido esto y muchos no se van a enterar. Dios quiera que no nos pase eso a nosotros, que nos ocurra como a los pastores, unos pobrecillos que oyeron música de ángeles: hoy os ha nacido el salvador y fueron que se mataban a Belén. Bueno a belén, a la gruta y allí se encontraron lo que le habían dicho. Buscaron y encontraron. Buscad, decía Jesús y encontraréis. Y salieron de allí dando voces y contando lo que les habían dicho y todos se admiraron. Y Ella todas esas cosas las guardaba en Su corazón. Pues todo eso entendamos o no entendamos el Misterio de la Navidad, el Misterio del Amor de Dios, guardémoslo aquí, que a su tiempo en su momento, nos dará lo único que puede darnos y es la Vida, la Vida aquí tranquila, pacífica, el don de la Paz, que es lo que Dios quiere darnos y la Vida Eterna después. Así que abramos el oído porque nos están tocando una melodía maravillosa y podemos estar mucho a nuestras cosas y no darnos cuenta que está pasando lo más grande y es que Dios por Amor se ha hecho Hombre entre nosotros. Venga ánimo.

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