Oratorio San Felipe Neri de Alcalá de Henares
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La iglesia del Oratorio sigue en obras
En septiembre de 2019 iniciamos una obra de restauración global en nuestra iglesia y, aunque se han retirado ya los andamios exteriores, el interior sigue de obras.
Los trabajos de restauración están siendo costosos y lentos, mucho más de lo que nos imaginábamos al principio. Quisiéramos terminar cuanto antes para abrir la iglesia y poder celebrar la Misa, confesar y llevar a cabo todas las actividades normales, pero aún no sabemos cuándo será eso.
Eso sí, los padres del Oratorio estamos muy ilusionados con el resultado final que ya se va viendo en el interior y creemos la iglesia va a mejorar mucho y va a estar realmente hermosa. Cuando podamos abrirla definitivamente, todos entenderán que la larga espera ha valido la pena.

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24 de diciembre de 2014

varias_4Sobre la Oración Colecta de hoy:

“ Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor ”

Seguramente la traducción del original latino no sea demasiado fiel, pero hay que reconocer que el texto castellano es muy sugerente para el alma.

“Apresúrate, Señor, no tardes… ”: la primera palabra es una invocación, una llamada apresurada. Luego explicará los motivos de tanta urgencia

 

“… para que tu venida consuele y fortalezca… ”: Esto es lo que aparentemente pide el alma y espera de la venida del Señor. Sin embargo, la petición no se reduce al consuelo y la fortaleza. La oración esconde una petición más radical, que se descubre cuando se hace referencia al alma que pide y espera.

“… a los que esperan todo de tu amor”: al caracterizar a quien espera se expresa lo que realmente se espera recibir. Esperarlo todo del amor del Señor Jesús es, sin duda una confesión de lo amable que es su amor: el amor de Cristo es digno de ser amado. Pero esperarlo todo de su amor es también una confesión de pobreza, el reconocimiento de que uno no tiene nada, de que lo que tiene nada vale, de que todo debe esperarlo de Otro.

Seguramente en el paraíso, con esta condición de criaturas que nos es propia, llamados ya a un fin que no teníamos a mano, sino que debíamos esperar recibir, el de ser introducidos en la comunión del Dios Trino, ese esperarlo todo del Hijo, debía ser lo “natural”, como lo que de forma alegre y despreocupada un niño espera recibir de su padre. Pero en la situación de rebelde soberbia en que nos encontramos, en nuestra situación de pecado, confesar la propia pobreza y no caer en el desánimo, sino elevar el alma para esperarlo todo de su amor, exige un duro y costoso aprendizaje. La misma pasión que recorre el Hijo para que no perdamos la esperanza de su amor, la ha de recorrer también nuestro espíritu para reconocer que estamos radicalmente necesitados de ese amor.

Así pues, sí, es verdad: Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes en venir a quienes esperan todo de tu amor.

P. Enrique Santayana C.O. Cuaderno de Notas