Oratorio San Felipe Neri de Alcalá de Henares
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J. H. Newman Si por algo se caracterizó a J. H. Newman fue por su deseo firme y constante por vivir en la verdad; la buscó con todo su corazón, la encontró, supo transmitírnosla y ahora goza de ella eternamente. La verdad nos interroga constantemente sobre nuestra vida, si vivimos conforme a ella o no, por lo que nos empuja sutilmente a una conversión, a una reforma interior continua; y eso fue lo que experimentó Newman desde que vivió su primera conversión a los quince años: un proceso continuo de conversión, en el que se vieron involucrados otros muchos.

Un instrumento de Dios importante en este proceso fue uno de sus amigos más queridos: R. H. Froude, un enamorado de Dios, un hombre de oración que enseña al futuro cardenal a rezar el breviario romano, a creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, a tener devoción a la Virgen María y a aceptar la doctrina de la sucesión apostólica.

En diciembre de 1832, agotado por el exceso de trabajo, Newman se deja convencer por Froude para acompañarle en un viaje que va a hacer con su padre por el sur de Europa. Este momento fue clave en su vida porque volvió convencido de los graves males que amenazaban a la Iglesia de Inglaterra y de la urgente necesidad que había de reformarla, rescatando las auténticas raíces de su catolicidad. Así, comenzó a estudiar los orígenes de la verdadera Iglesia de Cristo en los escritos de los Padres de los primeros siglos; fue destilando de los textos los elementos que caracterizaban a la verdadera Iglesia oponiéndolos a los elementos erróneos que eran propios de las sectas que se iban separando de la verdadera Iglesia.

De esta forma nació el llamado Movimiento de Oxford, que tenía como medio de difusión los Tracts for the times [Folletos de actualidad], en los que sus miembros, movidos por el deseo de recuperar lo católico del anglicanismo (no lo romano), lo auténtico y universal que pertenece verdaderamente a la Iglesia, escribían sobre determinados aspectos teológicos a revisar por la jerarquía de la Iglesia Nacional Inglesa; temas como la sucesión apostólica, los sacramentos, la piedad personal, la misión espiritual y la independencia de la Iglesia respecto al Estado, constituían el grueso de sus escritos...lógicamente, nada bien vistos por la gran mayoría de los clérigos ingleses, por ser políticamente incorrectos y amenazantes de las estructuras de la fe anglicana. Sin embargo, todos se vendían en grandes cantidades.

El último de estos folletos fue el famoso Tract 90, escrito por Newman el 27 de febrero de 1941, se dedicaba a demostrar que "los 39 artículos" de la fe anglicana en torno a la fe y los sacramentos, podían ser interpretados de forma compatible con la fe católica. Esto supuso el rechazo y la censura de uno tras otro de los obispos anglicanos.

Durante tres años se desató una fuerte oposición y resistencia frente al Tract 90; entonces, comenzaron a surgir dudas en Newman y en otros miembros del Movimiento de Oxford, por lo que decide retirarse a Littlemore a rezar y a estudiar con aquellos tractarianos que compartían con él las mismas inquietudes intelectuales y religiosas.

El deseo de expresar lo verdadero, lo original, lo propio, lo auténtico de la Iglesia de Cristo, independientemente de la mentalidad del mundo, fue lo que inspiró el título de este blog; conscientes de que no alcanzamos la capacidad intelectual e intuitiva que gozaba nuestro cardenal oratoriano (de ahí el invento del término "tracts_tear"), pero igualmente conscientes de participar de la misma Verdad que encontró él en la Iglesia Católica, nos sentimos impulsados a manifestar la verdad desde la caridad en aquellos asuntos que veamos oportuno comentar.{jcomments on}