La palabra más elocuente de la creación
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- Escrito por P. Enrique Santayana C.O.
- Categoría: cuaderno de notas
En el orden natural, en el orden creado, el amor conyugal es la palabra más elocuente del ser y de la vida de Dios, del Dios Uno y Trino. Entre todas las “palabras” de la revelación natural, aún con la herida del pecado, no hay otra tan elocuente como la del amor conyugal.
Este amor no se identifica con la veleidad de los sentimientos, ni con la efervescencia de la atracción sexual, aunque implica la atracción y los sentimientos. Es una realidad firme, la más sólida de todas, y en su seguridad da cauce, sosiego, orden, lugar, valor y belleza tanto al sentimiento como a la atracción sexual.
«Es fuerte el amor como la muerte… Los océanos no serían capaces de extinguir el amor, ni los ríos de anegarlo» (Cant 8,6-7).
El cimiento sobre el que se yergue este amor fuerte es el acto más decisivo de la vida de un hombre, del varón y de la mujer: cuando dueño de sí, con la luz de la inteligencia y el dominio de la voluntad, decide acoger al otro y entregarse a él, de una vez para siempre.
La decisión de un amor irrevocable libera al hombre de la soledad y lo inicia en una vida de comunión, que podrá desarrollarse y crecer. En el nuevo ámbito de la vida común y estable, que tiene en el tú un bien definitivo, el hombre puede afrontar los problemas cotidianos e ir más allá de ellos. Puede construir una comunidad local y una nación, aventurarse en el conocimiento del universo y aspirar a la relación con el mismo Dios.
El amor irrevocable entre un varón y una mujer es el único capaz de generar vida humana y el ámbito donde la nueva vida ha de ser acogida. En el ámbito del amor entre el varón y la mujer, los hijos aprenden cuál es el bien fundamental que sostiene y encauza toda la vida del hombre. Allí se conoce la belleza de la diferencia sexual y de su unión; el valor de la fecundidad y de la transmisión de la vida corporal y de la sabiduría del espíritu.
La decisión de un amor irrevocable entre el varón y la mujer crea la única célula a partir de la cual puede crecer y sostenerse una sociedad viva. La familia, la nación, la cultura, la religión, encuentran su único apoyo firme en esta célula que es la comunión entre el hombre y la mujer.
No hay nada en la vida humana natural más bello, más fuerte y más valioso, que el amor inamovible entre el varón y la mujer; nada que tenga el poder de crear y de progresar que tiene este acto por el cual el varón y la mujer se acogen y se entregan mutuamente; y nada habla como él del ser de Dios, un amor entre personas distintas y una unidad perfecta, fundamentada no en el poder ni en el sometimiento, sino en el amor.
P. Enrique Santayana C.O.
Camino espiritual de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús explicado por Marga
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- Escrito por Enrique Alonso
- Categoría: Ejercicios de los Sábados
| Ejercicio de los Sábados | |
SUPLICAR EL ESPÍRITU SANTO
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- Escrito por P. Enrique Santayana C.O.
- Categoría: San John Henry Newman
UN MOMENTO EN LA LITURGIA PASCUAL
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- Escrito por P. Enrique Santayana C.O.
- Categoría: cuaderno de notas
Hay un momento en la liturgia de la Pascua en el que Cristo resucitado empieza a dirigir nuestra atención al Espíritu Santo, como principio de su presencia real e íntima en nosotros. Es hoy: «el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho». En este momento es necesario empezar a invocar al Espíritu del Padre y del Hijo. Por mera atención y obediencia a su palabra es necesario hacerlo desde este momento. Aunque la mejor forma de suplicar y esperar este Espíritu Santo es amar la humanidad bendita de quien nos habla de él: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él».
P. Enrique Santayana C. O. — 15/5/2017 —
FIESTA DE SAN FELIPE NERI
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- Escrito por P. Enrique Santayana C.O.
- Categoría: Carteles
FIESTA DE SAN FELIPE NERI
26 de mayo